LA TRISTEZA DEL NIÑO QUE NO PUEDE JUGAR:
Hijo es duro y triste tener que decírtelo, pero no tengo dinero para la cuota y el club enfáticamente dispuso que el que no paga 40 mil pesos no puede jugar ni participar de ninguna competencia.
El niño baja la la cabeza, esboza una lágrima, el padre intercede:
Te prometo hijo que apenas agarre una changa voy a intentar pagar la cuota para que puedas ir a jugar con tus amigos y puedas disfrutar de lo que tanto te gusta.
El niño igual larga una lágrima y con la voz entrecortada pregunta, ¿es en serio papá?,¿quién tomó esa medida?
El padre con un nudo en la garganta donde apenas le sale la voz, le dice, si hijo es en serio, eso se dispuso en una reunión que se hizo en el club de tus amores.
El niño ya en lagrimas solo atina a decir ¿ y mañana que voy a hacer?
El Padre tratando de no compartir el llanto le dice al hijo, recordar lo que hacías de chiquito, cuando no teníamos ni para comprar una pelota de fútbol, ¿ te acordas de esos momentos cuando jugabas con una pelota echa con medias y papel de diario mojado?, lamentablemente quienes tomaron esa decisión se olvidaron de que ellos también fueron chicos y jugaban libremente a la pelota en el club de sus amores
El chico avergonzado por sus llantos junta sus manos, la posa entre su cara y se apoya entre sus rodillas y solo con lo que le queda de voz le dice, porque papi, ¿porqué me matan la ilusión.?
El padre se queda callado, no tiene mas argumentos para tratar de calmar a su hijo. El niño no aguanta y descarga toda su bronca con un llanto desgarrador, por no tener la cuota al día, porque sabe que el mango en casa apenas alcanza para comer, se perderá el partido en el club de sus amores y de compartir un momento de alegría con sus compañeros que tienen otro pasar económico y si podrán correr detrás de la pelota.
El padre asiente con la cabeza y dice por última vez: "Así es la vida hijo mío"
JORGE OMAR BARRERA

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