VICTOR HUGO SE REFIRIO A MESSI
A 40 AÑOS DE LOS GOLES MITICOS DE MARADONA A INGLATERRA EN MEXICO 86, VICOTR HUGO MORALES HABLO DE TODOS LOS TEMAS:
“Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… ¡Barrilete cósmico! ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2, Inglaterra 0. ¡Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona! Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2, Inglaterra 0″.
Es imposible leerlo sin escucharlo con su voz, la de Víctor Hugo Morales. Y sin imaginar la corrida de Diego, sin ver a Peter Shilton intentando el último manotazo antes de que la pelota cruce la línea de gol e inmediatamente sus brazos en jarra con ese gesto de impotencia, la corrida de Jorge Burruchaga para intentar alcanzar a un Maradona que parece elevarse en el cielo de la gloria. El 2-0 a Inglaterra, en el Mundial de México 86 -hace nada menos que 40 años- sigue siendo el mejor gol de la historia.
El mismo relator se dio cuenta cuando aún la corrida de Diego no había llegado a su momento cúlmine: “La jugada de todos los tiempos”, la llamó. Y él mismo le dice a BOLAVIP, 40 años más tarde, que aún la siente así.
“Sí, es imbatible. Solamente la final de un campeonato del mundo podría equiparar la trascendencia del partido entre Argentina e Inglaterra. Y la jugada tiene belleza, tiene eficacia, tiene definición, tiene audacia, es una larga carrera, es valiente, es artística, es insuperable. Por lo menos hasta ahora sigue siendo claramente la jugada de todos los tiempos. Seamos corteses con lo que es el futuro, o respetuosos, y digamos hasta hoy. Pero el futuro ya lleva 40 años…”, explica con los ojos puestos en sus recuerdos del Estadio Azteca. Pero también en lo que puede ocurrir en este Mundial 2026, con un Messi “mucho mejor de lo que el propio Messi hubiera imaginado hace tres años y medio“.
-Más allá de lo que
se vio por la televisión, ¿cuál es la primera imagen que se le viene a
la cabeza cuando recuerda aquel partido del 22 de junio de 1986?
-Mi
gesto enloquecido del grito de gol, pero es como verme a mí mismo desde
la imaginación de lo que yo sé que ocurría poniéndome de pie, gritando,
enfervorizado, pero también ver una nebulosa de periodistas que estaban
a mi alrededor, trabajábamos en pupitres y veíamos todos los demás
colegas, pero yo veía sin ver. Es un momento de verdadera esquizofrenia.
-¿Cuál fue su primer pensamiento una vez que se terminó aquel partido con la victoria de Argentina?
-Inmediatamente pensé -y lo dije de esa manera- en Malvinas.
Pedí disculpas porque yo no quería convertir el partido en una revancha
o algo por el estilo sobre la guerra. Entonces dije perdónenme, lo voy a
decir una sola vez, así lo hice, pero esto lo pienso por los chicos que no van a poder gritar esta alegría de los argentinos. Una cosa por el estilo, es una frase muy concreta, muy drástica, muy separada del todo de la transmisión.
-¿Ese gol, esos dos goles de Diego, podrían haber sucedido en otro contexto?
-No, no, era ese partido. Todo se remite a lo que había en el ánimo y en el corazón, aún engañándonos, como intentábamos todos, diciéndonos que era un partido de fútbol, que no había que mezclarlo con lo que había sucedido en Malvinas. Este era el discurso generalizado, tanto de argentinos como de ingleses. Pero la purísima verdad es que eso estaba flotando inevitablemente en el aire del Azteca. Así que el partido tenía un contexto tan único que para mí sigue siendo el más importante partido de fútbol que yo haya vivido en toda mi vida. Más importante que la propia final. Vivido con más emoción que la victoria posterior con Bélgica y con Alemania.
Aunque en la jugada del 2-0 es maravillosa en sí misma, con audio o en silencio, para muchos llegó de la mano de aquel relato de Víctor Hugo, que para ese entonces tenía 38 años y cuatro mundiales en su haber. Y las palabras que eligió para describirlo también se hicieron leyenda: “Genio del fútbol mundial, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”, frases icónicas que no han perdido vigencia. Sin embargo, para Morales ese estuvo lejos de ser su mejor relato, tardó mucho tiempo en volver a escucharlo y elige otro, también de Diego, como su mejor obra con un micrófono en mano.
“Tuve mucha suerte de que saliera eso en medio de tanta emoción. Los relatores disparateamos todo lo que podemos para ver si encontramos una frase que le haga justicia a lo que acabamos de ver y a lo que está sintiendo nuestro oyente. Y decimos y hablamos, cerramos los ojos, esto lo hice en miles de goles. A veces no se te ocurre nada. A veces un disparate que mejor es olvidarlo y en alguna ocasión un acierto como determinó la historia de los oyentes que fuera finalmente ese relato del gol de Diego“.
-¿Por qué no fue el mejor?
-Como relato técnicamente a mí me parece, para dar un ejemplo, el gol contra Grecia, el último de Diego.
Porque ahí hay una perfección descriptiva. Yo cuento todo lo que pasa.
Quién le pasa la pelota a quién, nombro a los jugadores agregándole el
detalle de que grito gol antes de que la pelota entre al arco. Ese me
parece mi mejor relato, si tengo que elegir uno. Pero este es lejos el
más querido y el que más ayudó a mi vida profesional.
–¿Cuántas veces lo escuchó?
-Pocas, pocas. Yo no lo escucho. Lo escucho cuando me lo ponen. Yo no lo encuentro tan bueno,
lo encuentro maravilloso en lo que repercutió para mi vida y en el
hecho de que acompañase de esa forma la carrera inolvidable de Diego.
Pero en los primeros tiempos yo tenía miedo de haber cometido un
exabrupto, de haberme extralimitado, de haberme vuelto demasiado loco y
le tenía un poco de miedo a esa confrontación con la realidad, así que tardé bastante en escucharlo. Pero
aparecían las entrevistas en las cuales el conductor decía “el relator
de este gol” y ahí aparecía el gol y en consecuencia un poco escuchaba, a
veces me retiraba el teléfono, pero sí, me fui habituando y lo pasan
tantas veces, gracias a Dios y a Diego, que me acostumbré a convivir buenamente con el gol.
-¿Le cambió mucho la vida después de aquel relato y aquel Mundial?
-Es
algo mágico, una bisagra en mi vida profesional, algo sin lo que yo no
sería el mismo, es muy probable. Incluso en el afecto de la gente, hay
gente que aunque no acepta lo que yo digo, igual me quiere en el fondo
un poco por el relato de Diego, por la magia de Diego y por lo que pasó
aquel día en el corazón de todos los argentinos, porque fue el momento más unánime.
Hasta ese momento de toda la historia del país jamás había habido un
segundo… un minuto en el que toda la Argentina estuviese plenamente de
acuerdo en la alegría. Estamos hablando del gol de Diego ahí o de la
final.
El análisis de la “Mano de Dios”
En su libro Mis Mundiales, recientemente lanzado, Víctor Hugo cuenta que pese a que aquel relato le cambió todo, su mayor orgullo periodístico fue haber asegurado, con convencimiento, que el primer gol de Diego a los ingleses fue con la mano. Fue un segundo, apenas, un golpe de vista, pero lo dijo convencido y lo aseveró aunque sus colegas le estuvieran diciendo lo contrario desde Buenos Aires.
“Primero, tengo mucho orgullo periodístico porque al ver la mano lo dije. Pero qué quiere que le diga contra Inglaterra, aún con la mano, lo grito con el alma. Pero ya había especificado muy claramente que el gol había sido con la mano, que los ingleses tenían razón en la protesta. Porque yo, no sé si por el ángulo que tenía, vi la mano, la menciono en el momento en el que Diego toca la pelota con la mano. Y cuando él cae y mira, no es el jugador que sale convencido, sino espera que una definición de la jugada y cuando él advierte que todo está normal sale corriendo pero vuelve a mirar en el camino porque naturalmente era consciente de lo que había sucedido”.
-Una mirada completa no sólo al gol sino a lo que ocurre segundos después…
-Es
que a mí me ayudó, me confirmó en ese momento el hecho de su mirada que
no es… Eso es el entrenamiento del relator, más o menos conocemos
comportamientos. Pero a mí me pasó una cosa increíble, yo
consulté con mis compañeros que estaban en Buenos Aires si el gol había
sido efectivamente con la mano y ellos me dijeron dos veces que había
sido de cabeza. Yo me quería morir, francamente, porque el
error hubiera sido gravísimo en tal caso. Sucede que en la televisión de
aquella época, en el tamaño, en la definición que tenía el hecho
televisivo entonces no queda demasiado claro. Aún hoy hay muchos saltos
de Diego que permiten la discusión si fue o no con la mano. Y solo
cuando aparecieron las fotografías pudo comprenderse definitivamente que
el gol había sido con la mano. No comprenderse, advertirlo. Pero fue la
fotografía la que determinó la perfección de la acción de Diego con la
mano.
Más allá de haber visto aquella mano, la famosa Mano de Dios que quedó también en la historia del fútbol, defiende aquella acción de Maradona: “Diego ha sido víctima de mil trampas, la trampa es parte del juego. Terminemos con la queja inglesa, que ganaron un campeonato del mundo con un gol de una pelota que picó afuera y ellos salieron gritando gol y se los dieron y terminaron ganándole la final del 66 a Alemania. Basta de mencionar la trampa. La trampa tiene que ser corregida por el árbitro, ahora también por el VAR dentro de lo posible, pero la trampa es parte del juego. Maradona fue víctima miles de veces de la trampa del foul. En ese partido, Fenwick, el que lo marcó primero, él se iba camino al arco pensando ya en la jugada del gol y lo derriba violentamente y se gana la tarjeta amarilla, por la cual en el segundo gol tiene que frenar un poco el impulso natural de detenerlo a Diego como fuese, porque tenía tarjeta amarilla. Tarjeta amarilla que se inventó a raíz del inconveniente de Rattín en el partido de Argentina-Inglaterra del 66. Hasta ese momento no existía, hasta ese Mundial no había tarjeta amarilla y tarjeta roja”.
Aquellas tarjetas que nacieron justamente cuando en Wembley Antonio Rattín tuvo un entredicho con el árbitro alemán pero, al no entenderse (uno no hablaba castellano, el argentino no hablaba ni inglés ni alemán), el jugador permaneció 10 minutos más en cancha sin acatar la decisión del juez. De allí surgió la idea de crear las tarjetas, un idioma universal. Esa misma tarjeta que impidió que Fenwick derribara a Diego cuando ya estaba en su camino al 2-0.
La defensa a Bilardo y Scaloni
Hay algo más que cuenta Víctor Hugo en su último libro: cómo bancó a Carlos Salvador Bilardo cuando todo eran críticas contra el entrenador. Cuenta que en la previa del partido entre Bulgaria e Italia (1-1, por la fase de grupos) dijo que Argentina iba a salir campeón del mundo. Era una afirmación jugada, sobre todo por cómo había llegado la Selección a México. Pero su predicción fue acertada.
-¿Qué sintió cuando Argentina finalmente sale campeón?
-Y, tener razón. Es algo que desde lo más apetecido pocas veces nos ocurre, pero cuando tenemos razón, en el grito y en mi locura va también eso, porque yo había dicho que iba a estar entre los cuatro mejores. Y ese gol afirmaba la victoria, que después se comprometió, pero en ese momento era como definitivo el 2-0. Y yo siento que la Argentina llega a estar ya entre los cuatro mejores del Mundial, como me había permitido pronosticar. Así que una inmensa alegría, yo lo quería mucho a Bilardo, naturalmente a Diego, tenía un afecto a distancia, porque yo nunca he sido amigo de los jugadores, nunca tengo contacto con ellos. Era una Selección muy golpeada, muy castigada por parte de un periodismo que contra Bilardo había hecho cualquier cosa. Bilardo es la primera víctima de sectores periodísticos muy poderosos de la Argentina. La primera víctima. Su hija no podía ir al colegio, él no podía salir a la calle. Se fue antes, por suerte (NdeR: Argentina fue el primer equipo en arribar a México). Primero porque él pensaba que de esa manera sacaba alguna ventaja por la altura de México. Fue el primer seleccionado. Bilardo hizo todo bien para llegar al campeonato del mundo. Además de darle la capitanía a Diego, que también es un dato fortísimo de la inteligencia con la que él manejó a ese grupo. Pero él sale también de la Argentina porque estaba acosado por los comentarios, por la persecución de la que era víctima. Y yo me había solidarizado plenamente con él. Era solidario a full con lo que significaba Bilardo, lo había visto trabajar de cerca, sabía, entendía qué era lo que quería y me parecía que él tenía un plus por encima de los otros técnicos. Por lo menos en aquella etapa del fútbol.-Es que hay una tendencia a defender a la persona castigada cuando vos ves que a los demás se les va la mano. Scaloni fue tan atacado que por sensibilidad, posiblemente, yo me puse de ese lado. Había tenido muy buenos directores técnicos, tenía experiencia en el mundo, lo veía bien plantado, pero sobre todo era cómo le pegaban. Y a mí me dio por estar de ese lado, aunque no con la fuerza del acompañamiento Bilardo, porque Scaloni se corresponde con otra etapa de mi vida en la cual no estoy tan metido en el hecho deportivo. Y sin embargo, atento a lo que estaba pasando con Scaloni y por suerte también me puse de su lado y lo acompañé en todo el campeonato del mundo, que es muy importante. Yo le digo a los periodistas jóvenes: jamás estén contra su Selección. Pueden hablar, pueden ser críticos pero que no parezca que ustedes necesitan que la Selección pierda para tener razón. Porque como lo que se quiere es tener razón, a veces se recorre un camino muy complicado en la vida del periodista porque su amor propio no le permite disfrutar, como ocurrió en el 86, de algo tan maravilloso como ganar un campeonato del mundo.
El pronóstico para el Mundial 2026
Scaloni tendrá su segundo Mundial consecutivo y aunque viene de ser campeón del Mundo y bicampeón de América, también llegó al Mundial bajo algunas críticas. Sin embargo, para Víctor Hugo Argentina tiene chances de estar entre los mejores equipos del torneo.
“Yo creo que está plenamente entre los favoritos, como sucedió en Qatar. Hay una instancia en la que pasa cualquier cosa. Argentina es campeona del mundo, pero si perdía por penales con Holanda no estábamos hablando de la Argentina. Entonces, hay tantas cosas aleatorias, pero como protagonista está entre España, Francia, los alemanes siempre son peligrosos, pero me parece que anda por allí… Alguna sorpresa de Países Bajos, de Noruega. Brasil, Argentina, España, Francia. Y después algunos más que uno agrega para no quedar expuesto a un gran error. Pero en líneas generales la lógica dice que la Argentina es cómodamente, en comparación con los 48 equipos, uno de los cuatro o cinco o seis que tendrían que llegar a la instancia final del campeonato”.
Y una frase que resuena sobre el 10 del equipo: “Está muy bien el seleccionado, los jugadores están todos en un momento estupendo y hasta Messi ha llegado mucho mejor de lo que el propio Messi hubiera imaginado hace tres años y medio cuando terminó el Mundial de Qatar”. Si lo dice Víctor Hugo, habrá que estar atentos…
