enero 24, 2014

RUMBO A BRASIL 2014

LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÚTBOL : ITALIA 1934, SEXTA PARTE


Seguimos compartiendo apostillas del MUNDIAL DE 1934 jugado en ITALIA, aquí la Sexta   parte con el FIXTURE del torneo

Las mismas han sido extraìdas del sitio TODOSLOSMUNDIALES.COM.AR




Octavos de Final

Austria
3
2
Francia
España
3
1
Brasil
Alemania
5
2
Belgica
Suiza
3
2
Holanda
Hungria
4
2
Egipto
Italia
7
1
U.S.A.
Suecia
3
2
Argentina
Checoslovaquia
2
1
Rumania

Cuartos de Final

Austria
2
1
Hungria
Alemania
2
1
Suecia
España
1
1
Italia
Checoslovaquia
3
2
Suiza

Partido Desempate

Italia
1 - 0
España

Semifinales

Italia
1
0
Austria
Checoslovaquia
3
1
Alemania

Tercer Puesto

Alemania
3 - 2
Austria

Final

Italia
2 - 1
Checoslovaquia

RUMBO A BRASIL 2014

LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÙTBOL_: ITALIA 1934, QUINTA  PARTE : TABLA DE POSICIONES


Seguimos compartiendo apostillas del MUNDIAL DE 1934 jugado en ITALIA, aquí la quinta parte con LAS POSICIONES FINALES del certamen:






Las mismas han sido extraídas del sitio TODOSLOSMUNDIALES.COM.AR



Equipo

Pts

PJ

PG

PE

PP

GF

GC

Dif

1   Italia 9 5 4 1 0 12 3 +9
2   Checoslovaquia 6 4 3 0 1 9 6 +3
3   Alemania 6 4 3 0 1 11 8 +3
4   Austria 4 4 2 0 2 7 7 0
5   España 3 3 1 1 1 4 3 +1
6   Hungría 2 2 1 0 1 5 4 +1
7   Suiza 2 2 1 0 1 5 5 0
8   Suecia 2 2 1 0 1 4 4 0
9   Argentina 0 1 0 0 1 2 3 -1
10   Francia 0 1 0 0 1 2 3 -1
11   Países Bajos 0 1 0 0 1 2 3 -1
12   Rumania 0 1 0 0 1 1 2 -1
13   Egipto 0 1 0 0 1 2 4 -2
14   Brasil 0 1 0 0 1 1 3 -2
15   Bélgica 0 1 0 0 1 2 5 -3
16   Estados Unidos 0 1 0 0 1 1 7 -6

RUMBO A BRASIL 2014

LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FUTBOL: ITALIA 1934: CUARTA PARTE


Seguimos compartiendo apostillas del MUNDIAL DE 1934 jugado en ITALIA, aquí la Cuarta  parte.-

Las mismas han sido extraìdas del sitio TODOSLOSMUNDIALES.COM.AR






El entrenador y creador del Wunderteam como llamaban al seleccionado austriaco, Hugo Meisl, solía decir: "Antes de incluir a un torpe, prefiero jugar con diez".



Si a la selección que llevó Carlos Salvador Bilardo a Italia 1990, le restamos los torpes, contra Camerún hubieran jugado solo tres futbolistas argentinos.




Por las semifinales, Checoslovaquia derrotó tranquilamente a Alemania por tres a uno, mientras que en el otro cotejo, Italia derrotaba ajustadamente a Austria por uno a cero, con un tanto protestado por los austríacos por un supuesto off-side, que obviamente el juez no cobró, ese fue el partido de mayor concurrencia del torneo y por consiguiente el de mayor recaudación, 811.526 liras, casi 60 mil liras más que la final.



La final del mundo se disputó en el estadio del "Partido Nacional Fascista" de Roma, inaugurado en 1928 y con una capacidad para 55 mil espectadores, jugaron la selección local contra la checoslovaca. En las tribunas la mayoría de los 45.000 espectadores eran funcionarios del partido fascista italiano, quienes no pararon de vitorear al Duce quien se mostraba arrogante en el palco de honor, o deshonor.




Mussolini luego de amenazar de muerte sutilmente a sus jugadores en caso de que no ganen, les envió un mensaje que decía "Vencer o Morir" y un día antes de la final del mundo personalmente les dio un mensaje de aliento, en esa oportunidad les dijo: "Señores, si los checos son correctos, nosotros somos correctos. Eso ante todo. Pero si nos quieren ganar de prepotentes, el italiano debe dar un cazote y el adversario caer... buena suerte para mañana muchachos, ganen, si no, crash", donde "Crash" era sinónimo de corte de cabeza.




En el entretiempo de la final del mundo, a Vittorio Pozzo, entrenador de Italia, un emisario de Mussolini le entregó un papel manuscrito por el Duce que decía: "Señor Pozzo, usted es el único responsable del éxito, pero que Dios lo ayude si llega a fracasar". Acto seguido, pálido y tembloroso, el técnico se dirigió a los jugadores ordenándoles: "No me importa cómo, pero hoy deben ganar o destruir al adversario. Si perdemos, todos lo pasaremos muy mal".




Pero como finalmente la historia terminó de forma satisfactoria, todos terminaron siendo "Comendadores al Mérito Deportivo". Incluido el entrenador, quién terminó con la copa Jules Rimet en manos y en brazos de los jugadores italianos, quienes lo alzaban de cara al palco donde estaba Benito Mussolini.





El triunfo fue en el alargue para los italianos por 2 a 1, y dos argentinos nacionalizados hicieron valerosos aportes: Raimundo "Mumo" Orsi convirtió el primer gol, mientras que Enrique "Indio" Guaita dio el pase para el segundo gol de Italia que convirtió Schiavio con "la energía de la desesperación", según su propia definición. De ésta forma finalizó el segundo Mundial de la historia, dejando en los diez primeros puestos a equipos europeos.





Benito Mussolini estuvo presente en la final de Mundo, antes de comenzar el partido recibió el saludo imperial por parte de los futbolistas y de todo el estadio, luego de la victoria les entregó una gran copa de bronce llamada "Coppa Del Duce".




Cuenta la leyenda que mientras los futbolistas italianos realizaban el saludo fascista hacia Il Duce antes de comenzar la final, el delantero checo Planicka se burlaba en voz baja: "Ave César, los que van a morir te saludan".




Luego de la coronación, Mussolini mandó a llamar al seleccionado italiano, los acarició en la cabeza paternalmente y ordenó un premio de veinte mil liras (mil setecientos veinticinco dólares) a cada uno.



La selección italiana ganó el campeonato del mundo, en nombre de la patria y del Duce Benito Mussolini. Sus jugadores empezaban y terminaban cada partido vivando a Italia y saludando al público presente con la palma de la mano extendida, haciendo el típico saludo "Fascista" y la bandera italiana siempre apareció flanqueada de la alemana con la cruz esvástica en el centro.



Luis "Doble Ancho" Monti, quién jugando para la selección argentina en el Campeonato de Fútbol del ´30, recibió amenazas de muerte y el miedo le impidió jugar como un hombre. Cuatro años más tarde, se recibió de "duro de la película", al sentirse local y protegido.




Además Monti fue el primero de los cuatro jugadores que vistieron las camisetas de dos seleccionados durante la historia de la Copa del Mundo, con la particularidad de que Monti fue el único que llegó defendiendo ambas selecciones a sendas finales del mundo.





Años más tarde Luis Monti recordaría: "Mi destino es incomprensible, en Uruguay me querían matar si ganaba, en Italia si no lo hacía... Nos anunciaron que, por decisión del Duce, podíamos pedir lo que se nos ocurriera, si ganábamos esa final. Dinero, mujeres, casas, autos, el placer que se nos antojara. Éramos los seres humanos privilegiados de Italia... Después todo iba a cambiar... Recuerdo a Guaita, entonces mimado por los mismos dirigentes fascistas que tiempo después quisieron enviarlo a la guerra de Abisiña... El tuvo que huir de Italia porque jugaba en la Roma, el club rival del Lazio, el preferido de Mussolini. Para debilitar al Roma, los capos fascistas decidieron de la noche a la mañana mandar al frente a todos los jugadores. Guaita, que como yo, Orsi y Demaría, le habían servido a Italia para ser campeón del mundo, tuvo que huir para salvarse. Con Scopelli llegaron a la frontera con Francia y desaparecieron...".




Luis "Doble Ancho" Monti, quién jugando para la selección argentina en el Campeonato de Fútbol del ´30, recibió amenazas de muerte y el miedo le impidió jugar como un hombre. Cuatro años más tarde, se recibió de "duro de la película", al sentirse local y protegido.




Además Monti fue el primero de los cuatro jugadores que vistieron las camisetas de dos seleccionados durante la historia de la Copa del Mundo, con la particularidad de que Monti fue el único que llegó defendiendo ambas selecciones a sendas finales del mundo.





Años más tarde Luis Monti recordaría: "Mi destino es incomprensible, en Uruguay me querían matar si ganaba, en Italia si no lo hacía... Nos anunciaron que, por decisión del Duce, podíamos pedir lo que se nos ocurriera, si ganábamos esa final. Dinero, mujeres, casas, autos, el placer que se nos antojara. Éramos los seres humanos privilegiados de Italia... Después todo iba a cambiar... Recuerdo a Guaita, entonces mimado por los mismos dirigentes fascistas que tiempo después quisieron enviarlo a la guerra de Abisiña... El tuvo que huir de Italia porque jugaba en la Roma, el club rival del Lazio, el preferido de Mussolini. Para debilitar al Roma, los capos fascistas decidieron de la noche a la mañana mandar al frente a todos los jugadores. Guaita, que como yo, Orsi y Demaría, le habían servido a Italia para ser campeón del mundo, tuvo que huir para salvarse. Con Scopelli llegaron a la frontera con Francia y desaparecieron...".





El mejor jugador del denominado Wunderteam (equipo maravilloso), Matthias Sindelar, alias "el Mozart del fútbol", deslumbró en el ´34 y falleció trágicamente en 1939, ya que con Austria anexada por Alemania, él se negaba a representar a una nación liderada por el genocida de Adolf Hitler. Por ese motivo lo marcaron como opositor, le impidieron jugar, trabajar y cruzar las fronteras, quedando olvidado y sin trabajo, además fue perseguido y se ofreció una recompensa a quién lo delatara.




Lo denunció uno de sus compañeros de equipo del Wunderteam y el 22 de enero él y su esposa italiana Camila, se suicidaron inhalando gas de la cocina ante la posibilidad de terminar en un campo de concentración. En el club en el que jugaba se recibieron más de quince mil telegramas de pésame, y por ese mismo motivo el correo estuvo atascado por seis días, a su funeral asistieron cuarenta mil personas que enfrentaron la amenazadora presencia de tropas nazis para asistir al funeral.




La calle donde él vivía, pasó de llamarce Laaerberg a Sindelarstrasse.  


 
En el 2000, la Federación de Historia y Estadísticas del Fútbol lo nombró como el jugador austriaco más importante de todos los tiempos.



RUMBO A BRASIL 2014

LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES DE FÙTBOL : ITALIA 1934, TERCERA PARTE


Seguimos compartiendo apostillas del MUNDIAL DE 1934 jugado en ITALIA, aquí la tercera parte.-

Las mismas han sido extraìdas del sitio TODOSLOSMUNDIALES.COM.AR





Para el partido final del torneo se presentaron para cubrir el evento 277 periodistas de 29 países distintos. Todo un hito para la época.



El segundo mundial de la historia fue el primero en transmitirse en su totalidad por radio




Los carteles del campeonato mostraban a un hombre haciendo el saludo fascista con una pelota a sus pies.



El estadio de Turín fue rebautizado y pasó a llamarse Stadio Mussolini



En el segundo mundial de la historia se emplearon, al igual que en el torneo anterior, esféricos de tiento, de color marrón oscuro, con gajos rectangulares y con costura exterior.



Se encontraba todo dispuesto para el inicio de la primera ronda del Mundial y la atención estaba centrada en el estadio Nacional Fascista, donde los dueños de casa recibían al débil seleccionado norteamericano.




El partido finalizó 7 a 1 a favor de los europeos, pero lo curioso del cotejo es que los ocho goles del partido fueron convertidos por futbolistas nacidos en Italia, y no porque el tanto de U.S.A. fuera en contra, sino porque el goleador yanqui ese partido fue Aldo Donelli, un inmigrante napolitano que residía en   Nueva York.



Otro suceso curioso fue que uno de los delanteros suizos, quien llegó a convertir dos goles, disputaba los partidos con un gran par de anteojos.




Por los cuartos de final se enfrentaron los seleccionados de Austria y Hungría, en un desleal cotejo, donde abundaron las patadas, el húngaro Imre Markos, se convirtió en el único expulsado del torneo.



El partido lo ganó el wunderteam y por semifinales debieron medirse con los dueños de casa.


 Italia no tuvo un acceso fácil al título del mundo, ya que contra España disputó el partido más fuerte de la historia de los mundiales, en el cual los locales apelaron a la violencia despiadada ante la permisividad del árbitro, incluso el empate italiano fue convertido por Ferrari, gracias a que Schavio le sujetaba las manos al arquero galaico.




El partido culminó empatado uno a uno, en el único empate registrado en el Mundial del ´34, pero como tuvieron que disputar un desempate al día siguiente, donde pudieron jugar sólo once de los veintidós titulares que habían salido a la cancha el día anterior, se dice que en realidad se jugaron doscientos diez minutos, con varios jugadores fuera de competencia por graves lesiones o por cansancio.





Cuentan las malas lenguas que se tuvo que jugar otro partido porque nadie sabía cómo definir un empate.




Sobre éste cotejo recordaba, piadoso, Jules Rimet años más tarde: "Fue un partido espectacular, dramático y jugado con una intensidad muy pocas veces vista".




España terminó con siete titulares menos, entre ellos su arquero, Ricardo "el divino" Zamora (con dos costillas fracturadas, producto de ser violentamente cargado durante el cotejo), Ciriaco, Fede, Lafuente, Iraragorri, Gorostiza y su goleador "el vasco" Isidoro Lángara, quién años más tarde jugara en el fútbol argentino, más precisamente en San Lorenzo de Almagro. Mientras que Italia, el vencedor, lo hizo con cuatro titulares menos.




Los locales vencieron uno a cero con gol de Giusseppe Meazza aprovechando que el argentino Demaría obstaculizaba al guardameta suplente Nogués, éste tanto mal cobrado fue uno de los tres errores graves que cometió el árbitro del partido, el suizo Mercet, ¿los otros dos?, anularle dos goles legítimos de España, convertidos por Regueiro y Quincoces. Por suerte luego del segundo partido los lesionados fueron menos, solo cuatro: Bosch, Chacho, Regueiro y Quincoces.




Debido al parcial arbitraje de Mercet, la Federación Suiza de Fútbol, descalificó a perpetuidad al juez. Incluso, tanto Mercet, que dirigió el desempate, como el belga Baert, que dirigió el primer encuentro, fueron expulsados de la F.I.F.A. por su lamentable desempeño.




Luego de éste partido el arquero español Zamora propuso retirar a los conjuntos españoles de toda competición internacional, moción ampliamente apoyada por un tirano llamado Franco de apellido.




Por el triunfo, los jugadores italianos, fueron premiados con 10 mil liras per cápita más 200 mil liras a repartir, las cuales fueron reunidas por una suscripción popular.





RUMBO A BRASIL 2014

LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES  DE FÙTBOL : ITALIA 1934: SEGUNDA PARTE 


Seguimos repasando apostillas de los campeonatos mundiales de fùtbol, hoy es tiempo de compartir la segunda parte de ITALIA 1934.-




Todos los datos son extraìdos del sitio: TODOSLOSMUNDIALES.COM.AR :


Luego de un interminable viaje en barco, la selección argentina llegó a Italia y lo primero que hizo fue enviarle un telegrama al primer ministro de la Península Itálica, Benito Mussolini que decía: "Al tocar tierra italiana los atletas argentinos saludan con respetuosa deferencia al jefe del gobierno que dirige con clarividencia los destinos de la Italia renaciente".



Todo lo que tuviera que ver con el fútbol en Brasil alrededor de 1934 se encontraba dominado por la Confederación Brasileña de Deportes (C.B.D.), que tenía la autoridad necesaria para elegir a los jugadores seleccionados para representar a esa nación a nivel internacional.



Bajo los lemas de: "Los que no cobran son verdaderos patriotas" y "Representar al país debe ser un orgullo para quienes no ganan dinero con el fútbol" las autoridades deportivas cariocas, quienes eran las más poderosas por contar con el dinero del profesionalismo presionaron a la C.B.D. para que convoquen únicamente jugadores amateurs.




El fin no solo era preservar a sus propios jugadores sino que también disminuir el potencial de los conjuntos paulistas para resultar vencedores de forma más sencilla. Viendo éste artilugio utilizado por los cariocas y en vísperas del Mundial del ´34, el Palestra Italia (actualmente Palmeiras), encierra a su plantel en una hacienda custodiada por efectivos armados para prevenir inesperadas convocatorias.





Una curiosidad, el Palestra Italia, cambió su nombre por el del hoy Palmeiras, como forma de manifestar su desacuerdo con régimen de Mussolini.




Brasil perdió el único partido que disputó en el Mundial del ´34 por 3 a 1 frente a España.





En 1934 Benito Mussolini inauguraba en su Italia el segundo Campeonato Mundial de Fútbol de la historia de la humanidad, como buen militar, quiso seguir trascendiendo a costa del mas popular de los deportes.




La selección uruguaya se negó a participar debido a que los italianos no lo habían hecho cuatro años antes en su tierra, durante el boicot de gran parte de los países europeos, aunque los dirigentes de Uruguay hicieron trascender: "No iremos en rechazo al régimen fascista italiano y a la utilización política que se hará del evento".




La F.I.F.A., permitió que la selección local contara con cuatro jugadores argentinos (Monti, Guaita, Atilio Demaría y Orsi) y un brasileño (Guarisi).



Además fue el primer mundial donde flameó durante todo el mundial la bandera oficial de la F.I.F.A.



Ante la negativa de los uruguayos, los pobres seleccionados presentados por Argentina y Brasil y la permisiva F.I.F.A., la mesa, ya estaba servida.





Il Duce realizó durante el lapso del mundial una gran propaganda a favor de su régimen, se encargó personalmente de asignarles un lugar para que sus jugadores puedan concentrar y asistió a todos los partidos desde el palco de honor (a pesar que antes de comenzado el mismo no había pisado un estadio de fútbol), con el mentón alzado hacia las tribunas repletas de camisas negras y sus jugadores dedicándole sus triunfos con la palma extendida, porque ya sabían cual había sido su orden, transmitida por el general Vaccaro, presidente del Comité Olímpico de su país: "No sé como hará, pero Italia debe ganar éste campeonato", a lo que Vaccaro le respondió que se hará todo lo posible: "No me ha comprendido bien general, Italia debe ganar éste Mundial. Es una orden.".




El el también presidente de la Federación Italiana de Gioco Calcio, Giorgio Vaccaro, afirmó: "La última meta del acontecimiento será la de demostrar al universo lo que es el ideal fascista del deporte"



Antes de asumir la dirección técnica de la selección italiana, Victorio Pozzo fue enviado a Inglaterra, a estudiar las diversas técnicas y escuelas de fútbol, luego a su retorno declaró sobre el equipo italiano en vistas al Mundial: "Servirá para ser campeón del mundo, no para el futuro".



Acertó el pronóstico en parte, en efecto fueron campeones del mundo, y con referencia a lo de futuro, en el ´38 tampoco le fue mal.




Para el partido final del torneo se presentaron para cubrir el evento 277 periodistas de 29 países distintos. Todo un hito para la época.



El segundo mundial de la historia fue el primero en transmitirse en su totalidad por radio.